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Comenzamos en el año 1996, de un proyecto emprendedor de la universidad. Todo inicio en una pequeña cocina, un grupo de jóvenes entusiastas y emprendedores, una mujer afanosa y dedicada, que les ayudaba, entre pizcas de sal y rápidos movimientos de la mano en una cazuela de cobre; y de pronto, la magia surgió: habían creado un nuevo dulce de tamarindo, fórmula original que hasta ahora se sigue utilizando. En un pequeño cuaderno, iban anotando todas las mezclas y los resultados que iban obteniendo. Poco a poco fueron aprendiendo, utilizando a sus compañeros de la universidad de “conejillos de indias”. Jamás hubieran pensado, todo lo que un pequeño vasito de dulce de tamarindo iba a provocar. Con ganas de comerse al mundo, característica de la juventud, ese mismo año se creó la fábrica de productos “Lalín”, tres años después, comenzaron a trabajar con las frutas deshidratadas, para venderlas enchiladas.

A partir de entonces, todo se ha ido dando, como en un maravilloso juego de alquimia, poco a poco se han ido añadiendo nuevos productos, pero siempre, a través de la creatividad, buscando diferentes maneras de presentarlos.

Para el año 2000, decidieron crear las franquicias con toda la línea de sus productos a la que llamaron, Chilitos & Drinks, pero querían hacerlo de una forma innovadora, por lo que crearon un carrito especial que vendía todos los productos de chile, además de raspados (los drinks) preparados con chamoy. Para desarrollar la franquicia acudieron con los mejores desarrolladores de franquicias en Mexico. Gallástegui Armella Franquicias, lo que les permitió tener la columna vertebral del negocio y hasta ese momento ofrecer el producto a varios solicitantes que habían visto el carrito en Torreón y querían replicar la idea en otros lugares.

La empresa, que es fabricante de todos sus productos, otorga un sin fin de posibilidades a los franquiciatarios. Existen 2 modelos de franquicia: un local o una isla para centro comercial, todas con una baja inversión. También tienen la posibilidad de convertirse en distribuidores de los productos Lalín, a través de la comercializadora de productos empaquetados.

Debido a la constante búsqueda de la empresa, por crear nuevos conceptos y modalidades en ventas; el franquiciatario puede adquirir un módulo portátil para rentarlo en eventos. La empresa se siente muy orgullosa del resultado, que hasta ahora ha tenido al franquiciar, pues normalmente la persona que adquiere con ellos una franquicia, a tan sólo 4 o 6 meses de estarla operando, obtienen la segunda unidad.

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